Libia Posada / Evidencia Clínica II: retratos


Autor/autora: Libia Posada
Año: 2008
Nacionalidad: Colombia
Técnicas y medios:  Fotografía e impresión digital a color
Medidas:  80×64,1 cm


Página web: No hay datos
Exposiciones:
EVIDENCIA CLINICA: RE-TRATOS, en el marco de FOTOLOGÍA. Museo Nacional de Colombia. Bogotá (2007)
EVIDENCIA CLÍNICA. Centro Colombo Americano. Medellín (2006)
Bibliografía: No hay datos
Webgrafía:
https://atlasiv.com/la-galeria-empanada-intervenciones-de-la-artista-libia-posada/
http://www.revistasexcelencias.com/arte-por-excelencias/editorial-3/reportaje/el-borde-y-el-limite-la-obra-de-libia-posada
http://mde.org.co/mde07/nodo/memorias-del-mde07/artistas/libia-posada/
http://ciudadelasmujeres.blogspot.com.es/2013/01/libia-posada-el-baile-de-las-que-sobran.html


Descripción:  La acción llamada Evidencia Clínica tuvo una continuación al año siguiente (2007) en el Museo de Antioquia. La artista reconoció a este parnaso iconográfico como la matriz visual de la cultura de la región desde donde se decide con omnipotencia y verticalidad quiénes pueden tener imagen y quiénes no, los cuerpos ejemplares y los excluidos, los que importan y los que importan menos. Se hizo entonces algunas iconoclastas preguntas: ¿Dónde está la mujer en las colecciones de los museos?, ¿cómo se conciben?, ¿están todas? ¿qué clase de mujeres se han retratado?¿quiénes lo han hecho? ¿Qué han debido hacer para acceder a la “mirabilidad”? ¿A qué han tenido que renunciar para ser inmortalizadas? ¿Cómo se han tenido que maquillar? ¿Cuánto han debido callar?

(…)

Con estas preguntas, que la acercan a los planteamientos de las guerrilla girls, Posada examinó la sala del siglo XIX. Quiso hacer notar allí que faltaba, precisamente, aquella imagen que subversivamente había puesto a circular en el espacio público en su primera versión de Evidencia Clínica. Y todo lo que está detrás, que es algo mucho más complejo que un hombre brutal agrediendo a una indefensa víctima como respuesta a alguna desavenencia doméstica.

La artista, quien también es médica, y se ha ocupado a lo largo de su obra del lenguaje, los rituales, los objetos de la medicina, considerándolos instrumentos de control sobre los cuerpos, plantea aquí una hipótesis: el rostro de una mujer golpeada es una patología social de la cual estas mujeres son sólo un síntoma. Se trata de una sociedad que produce este tipo de imágenes y luego las esconde. El orden de la plácida galería se da sobre el fondo de un silencio aterradoramente cargado. Entonces decide construir esa imagen que no está. Esa imagen en la que aunque toda una sociedad participa, nadie quiere ver, como quedó demostrado en su acción en la calle.

(…)

En Evidencia Clínica Retratos el ejercicio fue diferente. Las mujeres fueron fotografiadas con sus rostros golpeados, pero ahora simulando los gestos y vestidos de los escasos retratos femeninos decimonónicos, a los cuales reemplazaron en marcos parecidos. Allí se mimetizaron con los retratos de hombres de Estado y próceres que el arte oficial despliega victoriosamente en este espacio. Cuando el espectador llegaba era sorprendido por esta sucesión de prohombres salpicada aquí y allá por una que otra mujer con su rostro herido.

Se trataba de un asalto al silencio del poder masculino sobre los cuerpos femeninos, a la lógica de la circulación de las imágenes, a las inclusiones y exclusiones iconográficas y a la estructura androcéntrica del guión museológico. Los hombres han representado allí el cuerpo universal, protagonista de la historia y recipiente de los valores patrios. Las pocas mujeres que habían logrado compartir este altar ideológico lo hacían en calidad de prótesis: eran las esposas, las madres, las hijas, sin ninguna hazaña particular además de esos apellidos que las entroncaban con el poder patriarcal. La violencia de la mirada y del guión, sin embargo, quedaba opacada. Con la intervención de Posada, ésta sale a la superficie, a la piel. Se vuelve color, se transmuta en presencia.

De esta manera la artista contamina toda una sala del museo, desafía la mirada hegemónica del hombre, la aséptica del arte, la moldeadora del retrato tradicional, desmitifica mitos, deshace lugares comunes y, pone a temblar los arquetipos. Todo ello, gracias a unos procedimientos de implantes, inserciones, cortes, trasplantes, amputaciones realizadas con la mayor precisión quirúrgica. Ante el silencio cargado del poder, estas imágenes oponen la dignidad de otro silencio; ante los ojos ciegos, la mirada de frente; ante los ideales de la belleza, la fealdad de sus síntomas.

(Sol Astrid Giraldo, en: https://atlasiv.com/la-galeria-empanada-intervenciones-de-la-artista-libia-posada/)

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