Rosalía Banet / Cartografía del dolor (pobreza)


Autor/autora: Rosalía Banet
Año: 2012
Nacionalidad: España
Técnicas y medios: Técnica mixta, acrílico y lápiz sobre papel
Medidas: 70×100 cm


Página web: www.rosalíabanet.com
Exposiciones: 
Cartografías del dolor, en Twin Gallery, Madrid, España (2013)
Bibliografía: No hay datos
Webgrafía: 
http://twingallery.es/exposicion-rosalia-banet
http://www.xtrart.es/2013/09/19/rosalia-banet-cartografia-el-dolor-en-la-madrilena-twin-gallery/
http://www.20minutos.es/noticia/1911951/0/cartografia-del-dolor/mapas/rosalia-banet/
http://www.abc.es/cultura/cultural/20131001/abci-cultural-m107-arte-entrevista-201310011452.html


Descripción: Cartografías del dolor, la primera exposición individual de la artista madrileña en la capital después de casi seis años, compuesta por dibujos de mapas de piel como símbolo de la fragilidad del mundo que habitamos, en la que incluía una serie de dibujos digitales y un vídeo. La muestra inauguró la temporada 2013-2014 de la galería y se pudo visitar hasta el 18 de octubre. En una de sus fábulas más conocidas, Borges imaginó un imperio donde el arte de la cartografía había logrado tal nivel de perfección y desmesura que llegaron a fabricar “un Mapa del Imperio que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él”. La distancia había sido abolida y el territorio real igualaba su representación… Rosalía Banet en esta nueva etapa de su trabajo emprende una estrategia parecida al confeccionar un mural vertebrado por quince mapas “mudos” cuya silueta y topografía corresponde a los países más pobres del planeta. Aparentemente convencionales, a medida que nos aproximamos descubrimos que la escala ha sido subvertida hasta lo imposible y nos encontramos ante mapas dérmicos, elaborados con nuestra corteza (como las cartas de navegación de antaño, que eran de cuero animal), esto es, cartografías corporales con relieve de piel e hidrografía de sangre. La artista ha tomado como referencia pieles reales de personas que de alguna manera representan cada uno de estos países aportando una dimensión humana a un tipo de representación –el mapa– que siempre obedece a unos intereses concretos (económicos, políticos, estratégicos… pero nunca humanitarios), para imponer una percepción del mundo, siempre subjetiva y parcial, dirigida al poder, la hegemonía y el control sobre el territorio, que se esfuerza por ordenar lo diverso, imponer distancias, fijar límites y “sentar verdad”, en un absurdo intento por poseer una imagen íntegra del planeta como un “todo idéntico”, labor a todas luces inabarcable. […] Marta Mantecón, historiadora del arte (en: http://twingallery.es/exposicion-rosalia-banet)